Las fuentes son la base de las fichas, los artículos y las guías, pero su valor depende de qué documentan, cómo se obtuvieron los datos y hasta dónde pueden aplicarse. Aquí explicamos nuestros criterios; las referencias concretas acompañan a cada contenido, no forman un directorio general.
Qué entendemos por fuente
Una fuente puede documentar un nombre científico, una observación, un proceso ecológico o el resultado de un estudio; no todas sirven para responder a la misma pregunta. Distinguimos la publicación original, el conjunto de datos, la ficha institucional y el texto de síntesis. Que una página aparezca en una búsqueda o esté enlazada no significa que hayamos comprobado todas sus afirmaciones. Examinamos el pasaje pertinente y registramos qué parte del contenido respalda.
Cómo elegimos la evidencia
Preferimos trabajos primarios, catálogos taxonómicos versionados, organismos públicos y conjuntos de datos con metodología y metadatos accesibles. Una revisión científica puede ayudar a situar resultados dispersos; una obra divulgativa orienta la búsqueda, pero no sustituye la evidencia original cuando una afirmación es sensible o específica. Valoramos la competencia de quien publica, la fecha, el método, el ámbito geográfico y la posibilidad de comprobar el dato. También buscamos fuentes de organizaciones independientes para no repetir un mismo error a través de copias de la misma información.
Nombres científicos y nombres comunes
En una ficha de especie comprobamos que el nombre científico corresponda al taxón tratado, su rango y el estado del nombre en la versión consultada. Los sinónimos y los cambios de clasificación se documentan sin presentar dos nombres como dos especies distintas. Los nombres comunes dependen del idioma y de la región: una traducción literal no demuestra que ese nombre se use localmente. Si dos fuentes discrepan sobre la identidad o la clasificación y no podemos resolver la diferencia, no convertimos una elección editorial en certeza taxonómica.
Distribución, hábitats y conservación
Un registro de presencia demuestra una observación situada en un lugar y fecha, no la distribución completa de una especie. La ausencia de registros puede deberse al esfuerzo de muestreo o a lagunas de la base de datos. Para describir un hábitat distinguimos sus condiciones generales de los ejemplos propios de una región. Las categorías de conservación requieren su autoridad, ámbito y fecha: una evaluación global no equivale a la situación de todas las poblaciones locales. Evitamos extrapolar resultados obtenidos en otro territorio, estación o especie.
Wikipedia y otras síntesis
Las distintas ediciones lingüísticas de Wikipedia son útiles para localizar nombres, conceptos y bibliografía, y para detectar diferencias de enfoque entre idiomas. Las usamos como punto de partida y comprobamos las afirmaciones importantes en las fuentes que citan o en documentación independiente. Una traducción de Wikipedia no valida por sí sola un nombre regional, una distribución o un dato biológico. Si la bibliografía no sostiene el pasaje o está desactualizada, buscamos evidencia mejor o dejamos la afirmación fuera.
Cómo contrastamos una afirmación
La comprobación se realiza sobre afirmaciones concretas, no solo sobre la reputación general de un sitio. Revisamos si el documento habla de la especie, el lugar, la escala temporal y el fenómeno descritos, y si su método permite esa conclusión. Cuando una pieza requiere varias fuentes, verificamos que aporten evidencia realmente independiente, no reproducciones de un mismo comunicado o artículo. Si los resultados discrepan, explicamos el límite o mantenemos el expediente en revisión; no seleccionamos la versión más llamativa por conveniencia narrativa.
Fecha, versión y trazabilidad
Los nombres aceptados, las evaluaciones de conservación y algunas bases de observaciones cambian. Por eso conservamos, cuando existe, la versión del conjunto de datos, el identificador del registro, la entidad responsable y la fecha de consulta o de evaluación. La fecha de revisión de una página de FaunaGuide indica cuándo se volvió a comprobar su contenido, no que todos los datos sigan siendo actuales para siempre. Si una fuente desaparece, se modifica o pierde contexto, revisamos la afirmación vinculada antes de mantenerla sin cambios.
Datos, textos y recursos multimedia
La evidencia biológica y los derechos de reutilización se comprueban por separado. Que un dato sea público o reutilizable no concede permiso sobre el texto, la fotografía, el vídeo o la grabación que lo acompañan. Para cada recurso conservamos, cuando corresponde, autoría, página original, licencia, condiciones de atribución y contexto de identificación. Una ilustración conceptual se señala como tal y no prueba el aspecto de una especie. No añadimos un recurso con derechos inciertos para completar una página; un artículo puede publicarse sin imagen cuando el formato lo permite.
Incertidumbre y revisión continua
Indicamos límites de identificación, ámbito o calidad de los datos cuando afectan a la interpretación. Una fuente puede respaldar una afirmación general y no una recomendación local; una fotografía puede ilustrar una especie y no acreditar su presencia en un lugar. Las dudas materiales bloquean las conclusiones que dependen de ellas. Revisamos los contenidos cuando cambia una clasificación, aparece nueva evidencia o recibimos una corrección documentada. Antes de actualizar una pieza contrastamos el nuevo dato y conservamos la revisión editorial.
Dónde consultar las referencias de cada contenido
Esta página explica el criterio general y no publica un inventario de enlaces. Las fuentes relevantes se muestran junto a la ficha, el artículo o el hábitat al que aportan contexto, con el alcance que corresponda. Así es posible leer una afirmación y examinar la documentación asociada sin confundir un catálogo general de registros con pruebas de esa afirmación. Si detectas una atribución incorrecta, un enlace roto o una conclusión que va más allá de la evidencia, puedes solicitar una corrección documentada.