Transparencia editorial

Cómo construimos FaunaGuide

Planificamos la cobertura, contrastamos las afirmaciones y documentamos los límites de cada contenido. Esta es la metodología que guía las fichas, los artículos y las experiencias de FaunaGuide.

1. Elegir qué merece una ficha

Revisamos la cobertura de especies, hábitats y categorías temáticas antes de proponer contenido nuevo. Cada propuesta identifica su formato, asunto, ámbito geográfico y nivel de riesgo. No convertimos automáticamente una categoría vacía en una página publicada: primero debe existir una pregunta concreta que podamos responder con fuentes adecuadas. Las experiencias interactivas se evalúan como productos propios, no como artículos de relleno.

2. Comprobar nombres e identidades

Para las nuevas fichas de especies del flujo automatizado exigimos una coincidencia exacta y única con una versión identificada de Catalogue of Life, un taxón aceptado de rango especie y una clasificación compatible con la categoría. Guardamos la procedencia y la fecha de cotejo. Los nombres comunes se tratan por idioma y región; no sustituyen al nombre científico. Si la identificación es ambigua o una decisión taxonómica local sigue sin resolverse, la ficha no avanza por ese flujo.

3. Investigar y vincular la evidencia

La investigación reúne referencias identificables y examina qué afirma realmente cada una. En la publicación automatizada se exigen al menos dos fuentes verificadas de organizaciones independientes, una fuente primaria y una afirmación vinculada a un pasaje comprobable; algunos formatos imponen más requisitos. Registramos título, entidad, enlace, fecha de consulta y, cuando existe, versión. Una fuente localizada por un buscador no se considera verificada por ese solo hecho, y una cita no respalda afirmaciones que excedan su alcance.

4. Escribir sin ampliar lo que sabemos

Separamos observaciones, resultados de estudios e interpretación editorial. Indicamos cuándo una conclusión depende de una especie, región, estación o método concretos. Los registros de presencia no equivalen a un mapa completo de distribución, y la falta de registros no demuestra ausencia. En contenidos sobre salud, consumo, especies sensibles o conservación evitamos instrucciones que puedan presentarse como asesoramiento especializado. Las incertidumbres materiales se conservan como motivo de revisión, no se disimulan en el texto.

5. Aplicar controles según el formato

Una ficha de especie necesita taxonomía cotejada, fuentes que documenten el nombre científico y una imagen documental identificada y con derechos verificados. Los hábitats requieren ámbito regional y apartados sustantivos sobre condiciones, distribución, estructura y procesos. Los sonidos necesitan una grabación con identificación, autoría, licencia, fuente y contexto comprobados. Las experiencias visuales requieren revisión propia de datos, metodología, derechos, accesibilidad, funcionamiento móvil y traducciones; no se publican por la vía de los artículos.

6. Atribuir los recursos y respetar sus licencias

La autoría, la página original, la licencia y las condiciones de atribución de cada recurso se comprueban por separado del texto. Una imagen conceptual se señala como ilustración y nunca sustituye una prueba documental de identificación. Un artículo ordinario puede publicarse sin imagen cuando su contenido supera los demás controles; no se añade una fotografía de licencia incierta solo para completar el diseño. Los ensayos fotográficos y las fichas de especies tienen exigencias visuales específicas.

7. Revisar las seis ediciones lingüísticas

Las versiones en español, inglés, francés, italiano, alemán y portugués deben estar completas antes de que el flujo automático publique una pieza. Comprobamos que los títulos, resúmenes y cuerpos no estén vacíos, que las traducciones no repitan el mismo texto y que no queden pasajes aparentemente en otro idioma. Los nombres comunes y ejemplos locales necesitan contexto regional; traducir palabras no equivale a trasladar sin más una distribución o una recomendación a otro territorio.

8. Decidir si se puede publicar

La compuerta editorial vuelve a comprobar fuentes, alcance, idiomas, formato, datos biológicos y derechos antes de pasar un expediente a publicación. Solo los contenidos de riesgo bajo o de revisión que superan todos los controles pueden publicarse automáticamente; el límite diario evita una salida masiva. Las incertidumbres materiales, la identificación dudosa, los derechos no acreditados y los casos que necesitan especialistas permanecen bloqueados. Una comprobación automática superada no convierte el contenido en infalible ni elimina la responsabilidad de corregirlo.

9. Corregir y mantener la vigencia

Las fichas y artículos conservan estado editorial, fechas e historial de revisiones. Priorizamos la actualización cuando cambian las fuentes, aparece una corrección documentada o el contenido depende de datos recientes, como una noticia o una evaluación de conservación. Las observaciones enviadas por lectores se registran para contrastarlas antes de modificar una pieza. FaunaGuide es una guía en desarrollo: su cobertura no es exhaustiva y ninguna página sustituye la valoración de profesionales ante riesgos sanitarios, legales o de conservación.